Que
resuenen las herraduras
de
aquellos temibles
salvajes
caballos.
Se
enfrentaron con valentía
aquellos
temibles
e
indomables Caciques.
Miles
de indígenas
armados
con flechas y lanzas,
diezmaron
a cientos
de
centauros españoles.
Prefirieron
morir
lentamente
abrazados en el fuego,
o
ahorcados silenciosamente en la maloca,
a rendirse frente a los blancos invasores.
Mónica López
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