Vivir es un milagro
que cuando sentimos
perderle,
nos aferramos como el recién nacido
se aferra a la vida.
Como la ingrata marea
que al batir de sus olas,
arroja sin misericordia
los peces a la arena.
Si el cuerpo no favorece
los anhelos del alma,
cuando el cuerpo muera,
el alma volará y los sueños se esfumarán.
Para qué tanta prisa en la vida,
si cuando la muerte
llega,
el cuerpo no tiene lugar a donde ir
y el alma se une por siempre a la
eternidad.
Si en realidad flotamos en el universo,
Ríos de agua viva,
arroyos de piedra seca,
aves surcando el horizonte,
sobre la brisa fresca.





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