miércoles, 29 de marzo de 2017

El gran festín






Han venido desde todos los árboles de la región
y de la otra orilla del mar,
a disfrutar de la dulce fruta madura.

Desde comienzos del alba, 
una tonalidad musical
despertaba las hojas y flores del solar.
La mañana cálida y tranquila,
anunciaba que había llegado una bandada
con la buena nueva,
festejar de un gran banquete.

Poco a poco, 
de hoja en hoja,
de tallo en tallo, 
de salto en salto,
con vistoso traje,
cada uno anunciaba su llegada 
con hermoso canto. 

Azulejos, sirirí, reinitas,
carpinteros y chupahuevos,  
pasaban de uno en uno saboreando
el fruto dulce y carnoso.

Aquel árbol había preparado 
un festín para dar a degustar 
de las delicias de sus flores.
Tronco esbelto, 
y hojas abiertas como sombrillas,
brindaban la fresca perfecta
para posarse en aquella fruta
de color cálido, repleta de semillas
como embriones de vida
que se preparan para salir.

Cada uno saboreó el dulce aroma
de la papaya madura.
Todo el día esperé ansiosa
escuchar el sonido de la papaya caída.
Con el agua en los labios,
el trinar y la vista de aquellos hermosos pájaros,
me dormí sin degustar al paladar
de aquella sabrosa papaya madura.

Mónica López


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