Con
mi voz quisiera cruzar
los
límites de tu indiferencia,
y
poder decir, si aún,
bajo
las lánguidas
llamas
de la ceniza,
brota
un ápice de amistad
que
flameó ardiente y efímera,
como
el viento deseoso
de
alcanzar con sus alas,
el umbral del cielo.
Mónica López
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